lunes, 3 de julio de 2017

Miranda :La guardiana celta del bosque

Tengo escasos recuerdos de mi vida como humana, sólo sé que nací en alguna alguna costa irlandesa; tal vez, muy cerca de los acantilados de Moher, pertenecí a una familia de herbolarios que tuvo su origen remoto en la cultura celta, fuimos errantes y llegamos a playas españolas, no recuerdo exactamente en que año.

La Santa Inquisición perseguía a quien se saliera de las costumbres y creencias cristianas, nos apresaron, en el camino nos torturaron, ignoro como logré escapar, me encontraba débil; de la nada, surgió mi salvador, sentí que ya lo había visto en otras ocasiones pero no pude más que reconocer su inseparable capa negra.

Creí haber muerto; sin embargo, en lo que yo pensé que sólo fueron horas cuando en realidad fueron días, desperté renovada, con una increíble energía y un inusual apetito. En un principio me aferré a él por miedo a mi nueva condición, me enseñó lo que tenía que saber, estuvimos juntos un tiempo hasta que entendí que era mejor tomar caminos separados.

A lo largo de los siglos fui adquiriendo conocimientos en varios campos, mi existencia fue errante la mayor parte del tiempo, tuve romances con mortales pero el más relevante fue con alguien de mi misma condición.

Miranda Mc Dowell, también conocida como la guardiana celta del bosque...




 


"Es el fuego y el invierno juntos; su oscura mirada, la unión perfecta de conceptos tan distintos, tan etérea como un espíritu del bosque, tan mundana cono una noche de fiesta citadina, tan conocida y tan misteriosa a la vez, tan susceptible a la caricia del pétalo de una rosa como al contacto del follaje de un árbol.

La lava encendida de su pelo, el par de ópalos negros que son sus ojos, el mármol blanco que parecía su piel, su figura de ninfa y su sonrisa hechizante atraían sin remedio, su sola presencia sugería, exclama seducción pero a la vez, era una barrera que pocos se atrevían a atravesar, quizá por miedo a lo que pudiesen encontrar, esta sensación no erraba en lo absoluto". Descripción de Miranda por Metztlixóchitl.



domingo, 2 de julio de 2017

La hermandad

Durante una de las tantas batallas de las Cruzadas, el caballero inglés Sir Andrew Darcy cae prisionero en Damasco; sin embargo, es hospedado con toda cortesía en el palacio del rey Ayyub padre del mismísimo Ysuf Salah al-Din (Saladino) quien más tarde sería conocido como el Comendador de los Creyentes, Conquistador y Califa de Oriente.

Sir Andrew se enamoraría de Zobeida, la hermana de Saladino, el amor sería mutuo y huirían para poder estar juntos con la ayuda de Al-Jebal, líder de la secta de los Asesinos, acérrimo enemigo del sultán. Zobeida convertida en dama cristiana contraería nupcias con el caballero inglés, de su unión nacería Lady Rosamund, su tío Saladino soñaría con su sacrificio, este acto llevaría la paz a su reino.

Es así como ordena su secuestro y se llevaría a cabo durante el festejo de la Navidad con el fin de llevarla ante él a su palacio a Damasco, pero en el camino es raptada por Al-Jebal, el mismo je fe de la secta de los Asesinos que ayudó a su padre a escapar hace unos años.

Los recién armados caballeros Wulf y Godwin, primos y pretendientes de Rosamund, emprenderán el largo viaje para rescatarla, tendrán aliados que les ayudarán a cumplir su cometido.

Esta emocionante novela histórica escrita por H. Rider Haggard, nos adentra a la remota Edad Media, época de caballeros, tanto cristianos como musulmanes. 





viernes, 30 de junio de 2017

Guardián oscuro...

Mi origen se remonta 700 años atrás, en una época oscura e ignorante.

"Fui fiel a la Iglesia, fui entrenado y educado para protegerla, para dar mi vida si fuese necesario, fui testigo de los crímenes que se cometieron en su nombre.

Mi familia y yo fuimos traicionados, despojados de todo cuanto teníamos, víctimas de los horrores de la Santa Inquisición, cómo sobreviviente juré derramar la sangre de nuestros acusadores y verdugos, después tratar de hacer justicia real para otros, fui armado caballero, aún lo soy pero mi causa cambió drásticamente al igual que mi condición humana". Gauthier.





jueves, 29 de junio de 2017

Personajes de Madrugada Febril

Yamilet: Joven atractiva y prolífica novelista de naturaleza independiente y nostálgica, en el fondo desea protección aunque no está acostumbrada a ella. Su vida dará un cambio muy drástico.

Gauthier: Un hombre con un muy lejano pasado que lo atormenta, por lo mismo se volvió: frío, calculador, vengativo, incapaz de tener compasión; por desgracia, es irresistiblemente seductor, conocerá a alguien que hará que baje la guardia

Miranda: Enigmática mujer, seductora, aventurera, ha recorrido el mundo entero, tiene una presencia imposible que pase inadvertida. Es la mejor amiga de Yamilet.

Jorge Luis: Dueño de una importante editorial, guapo, romántico, eterno enamorado de Yamilet, busca protegerla aunque ella no quiera, por el momento se conformará con ser su mejor amigo.

Denisse: Profesora de Historia Medieval de la Universidad de la Sorbona, es quien le proporciona más detalles de la leyenda que intrigó a Yamilet.

Antonio: Patriarca de la familia Bernal, poseedor de una oscura condición que ha sido heredada por generaciones.

Saúl: Hijo mayor de los Bernal. Ambicioso y sin escrúpulos, será capaz de aliarse con el eterno enemigo, traicionando así a su familia.

Rodrigo: El hijo intermedio, de espíritu aventurero e independiente, el candidato ideal para proseguir con el sangriento linaje, aunque lo ignora totalmente.


 

miércoles, 28 de junio de 2017

Luna de Octubre (continuación de Madrugada Febril)



La historia se repite, pero en otra generación.

Celeste es una joven que siempre ha tenido la duda de quien fue su madre, su padre le ocultó la verdad, es hasta la muerte de éste y en la lectura del testamento donde se le revelan algunas incógnitas.
 
En una tarde lluviosa descubre más secretos que la dejan aun más confundida, agobiada por el pasado, sólo quiere vivir el presente, es como a ella y a su amiga Erika se les ocurre la idea de emprender un viaje por Europa, sin imaginar siquiera lo que les deparará el destino.




viernes, 23 de junio de 2017

Por otro comienzo de siglo más...

Llegué a la inmensidad de su apartamento medianamente iluminado , su desparramada cabellera rojiza sobresalía en el tapete blanco que dominaba su sala de estar, acostada sobre el la encontré, en un perfecto estado de relajación, traté de no hacer ruido pero siempre me delataba mi aroma:

- Llegas a tiempo, aún falta media hora para las 12:00- murmuró con esa voz aterciopelada que siempre antecedía a la seducción.

- ¿Has cenado?- interrogué.

- Te preocupas demasiado, afuera hay un gran bullicio por los festejos de Año Nuevo y estamos en una ciudad con alto índice de criminalidad, estoy saciada, ¿y tú?- me regresó la pregunta con un guiño.

- Hice una pequeña excursión por el Hudson antes de venir pero se me antoja algo más mortal- contesté esbozando una sorisa pícara.

- Para no perder la costumbre, ¿qué has traído ahora?- inquirió curiosamente.

- Un vino blanco espumoso, de mi último viaje a Italia- le devolví el guiño.

- Vamos a la terraza- ordenó.

El departamento tenía vistas a Central Park, efectivamente se escuchaba un ambiente muy festivo, la gente vagaba por las calles bien abrigada, a nosotras la temperatura no nos afectaba, lucíamos delicados y sensuales vestidos, ella en rojo oscuro que resaltaba su pálida piel y el pelo rojizo, yo en dorado que acentuaba mi piel morena y la cabellera negra y larga.

Nos sentamos, sirvió las copas, por un momento me perdí en el chispeante burbujeo y luego en su oscura mirada, busqué su dedos con los míos, sonreímos con deseo, la cuenta regresiva comenzó, los fuegos artificiales iluminaron el cielo, el año 2000 había llegado.

- Feliz comienzo de siglo- dijo traviesamente.

- Por otro inicio de siglo más- añadí y chocamos las copas.

- Creí que irías a Londres a recibir este año- pregunté con extrañeza.

- Sabes que por lo general me gusta celebrar los inicios de siglo sólo contigo, algo me dice que será el último, ¿me equivoco?- asestó con seriedad.

- No lo sé, no adivino el futuro y no me gustaría, ¿para qué preocuparse por eso?, disfrutemos el ahora- respondí sin más.

Bebimos una copa más, teníamos la ventaja de poder saborear las bebidas mortales, era un don extraño pero lo poseemos y lo agradecemos sin hacer preguntas. Me tomó de la mano y fuimos a su recámara.

Entre besos suaves que fueron subiendo de intensidad nos fuimos despojando de las prendas mutuamente sin prisas, contemplando el contraste entre sí de nuestras pieles, deleitándonos con los aromas, sintiendo la sinuosidad de nuestras respectivas curvas, saboreando lo que pudiera ser degustable. Así estuvimos lo que quedó de la madrugada y parte de la mañana, en la tarde nos despedimos.

En efecto, cinco años después encontré a mi pareja eterna, dejando atrás y para mi memoria a los dos amores de mi existencia, ella tuvo razón, compartimos un inolvidable y último, comienzo de siglo.











martes, 20 de junio de 2017

La muerte, destino inevitable (Del baúl del pasado)



Desde que nacemos estamos predestinados a ella o quizá desde antes, la cuestión es que es parte de la vida misma.

Aunque no todos tenemos un concepto semejante de ella: para muchos es el paso hacia otra vida, para otros es una dolorosa tragedia que quisieran que nunca llegara.

Por eso es que se me han ocurrido estas siguientes líneas:
   
Dulce veneno que corta mi existencia,
Dolor de mis seres queridos al verme partir,
Llévame al final de ese túnel oscuro,
Para que pueda ver instantes de mi vida
Y de este mundo que estoy por dejar.